Fecha de publicación: Mar, 28/11/2023 - 05:20

El profesor de Ciudad Bolívar que transforma vidas haciendo de la educación un acto de amor

Su nombre es Alexander Rubio, un docente del colegio Rodrigo Lara Bonilla que ha recibido varios galardones internacionales por su modelo de enseñanza, pero que tiene el mayor reconocimiento entre sus estudiantes, a quienes enseña con pasión, afecto y amor. 

Al profesor Rubio le duele que su modelo de educación haya surgido a partir del asesinato de unos estudiantes, por eso lo llamó Pedagogía del Loto, pero le satisface saber que son miles las vidas de jóvenes que ha impactado a lo largo de 24 años de docencia en el colegio Rodrigo Lara Bonilla de Ciudad Bolívar. 

Sus estudiantes admiran su capacidad para entender el contexto de cada uno y siguen sus orientaciones para acercarse a la educación desde sus emociones y desde otra forma de leer la realidad que los rodea. “Es bello pensar que la educación es un acto de amor, y la pedagogía del loto recobra este elemento que ha sido pasado a un segundo plano, que es el tema de la pasión, el afecto y el amor, un trabajo enfocado en la educación socioemocional”, dice el maestro. 

El profesor Rubio ha trabajado a lo largo de su carrera con más de 40.000 jóvenes del país y alrededor de 15.000 maestros y maestras de Colombia, Argentina y México.  

Recientemente la Pedagogía del Loto lo llevo a ser galardonado como finalista del Décimo Premio Iberoamericano de Excelencia Educativa, que está dirigido a educadores y docentes, y cuyo objetivo principal es reconocer a los mejores educadores de Iberoamérica que contribuyen al mejoramiento de la calidad de la educación y enaltecen los altos valores del magisterio.  

Por eta pedagoría, considerada como una de las mejores del mundo, Rubio fue finalista del Global Teacher Prize 2017 en Dubái, ganador del Global Education Award en New Delhi (India) 2019, del World Fair Play o premio al juego limpio en 2022 en (Hungría) Budapest. Además, tiene dos récords mundiales con trabajos desde el cuerpo como territorio de paz que se han convertido en Records Guiness.  

“Si queremos transformar la educación, tenemos que dejar de hacer lo mismo”, advierte este docente que hace de cada clase un acto de amor. 

¡La educación en primer lugar! 


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