Fecha de publicación: Lun, 31/10/2016 - 12:57
ESTUDIANTES DE CIUDAD BOLÍVAR ENSEÑAN A ENAMORARSE DE LA CIENCIA
“Comencé a descubrir la astronomía cuando a los 5 años hice mi primera observación del cielo desde el tejado de mi casa, y entonces mis ojos se abrieron con asombro. Ese día se despertó en mí la curiosidad y el deseo de aprender todo sobre ese inmenso universo”.
Estas palabras de Iván González, estudiante de grado 8º del colegio Rodrigo Lara Bonilla de Ciudad Bolívar, cobran sentido en la pasión y humildad que demuestra cada vez que comparte los experimentos que ha logrado plasmar para explicar sus conocimientos de astronomía, de manera divertida y comprensible, en especial, para chicas y chicos que como él se están formando en los colegios de Bogotá.
Por invitación de la Dirección de Ciencias, Tecnologías y Medios Educativos de la Secretaría de Educación, y con el apoyo incondicional del profesor Maximiliano Alzate, junto a sus compañeros del Club de Astronomía Phoenix, Maikol Tapiero, Johan Zamora y Mateo Murcia, se le midieron a desarrollar un taller para compartir con estudiantes del colegio Ciudad de Bogotá sus conocimientos en los temas que más los apasionan: astrofotografía, cámara oscura, física cuántica, rocas y minerales.
Porque, como afirma el profe Maximiliano Alzate, la astronomía debe ser muy diversa, para que los chicos se apasionen por lo que les gusta y sean ellos mismos quienes creen las nuevas líneas de investigación. Lo cual, definitivamente, se evidenció en cada una de las charlas y experimentos compartidos con sus ilustres invitados, durante la Semana del Estudiante 2016.
Así, mientras Iván González, hacía la demostración de su experimento de cámara oscura, explicando la función del tubo de observación para entender la importancia del punto de enfoque; Johan Zamora y Mateo Murcia, con el mismo entusiasmo, mostraban su conocimiento del maravilloso mundo de las rocas y minerales, sus propiedades y utilidad en la vida cotidiana, e igual de interesante transcurría la charla de Maikol Tapiero sobre astrofotografía, técnica que ha logrado perfeccionar gracias a que ha tenido la oportunidad de capacitarse en el Planetario Distrital.
El asombro: la mejor recompensa
El amor que siente Iván González por la ciencia es su mejor didáctica para hacerse entender de manera fácil y contagiar a otros su pasión, pues está convencido de que todas las personas tienen capacidades, pero hay que saber llegarles y motivarlas. “Mi mayor alegría es ver cuando mis compañeros abren los ojos, se sorprenden con mis experimentos y entienden cómo funcionan, porque es el mismo asombro que yo siento cuando descubro algo nuevo”, asegura.
Al Club Phoenix, al que pertenece hace dos años, atribuye este estudiante su formación como futuro científico y, por qué no, como futuro astronauta, porque allí ha encontrado todas las herramientas para lograrlo, como el telescopio, la cúpula, el observatorio, todo el equipo del colegio que maneja a la perfección, pero, sobre todo, el ejemplo de vida del profesor Maximiliano Alzate, quien ha sido fundamental para fortalecer sus conocimientos y valores.
“He aprendido a hacer cúpulas y participé en la construcción de dos observatorios, otro en el colegio para hacer observaciones del sol y el que tenemos en Alonaima Cundinamarca, para llevar el conocimiento a los niños del campo”, cuenta con orgullo.
A Johan Zamora y Mateo Murcia, de grado 7°, les gusta la ciencia porque busca la verdad, el porqué de las cosas. Por eso han aprendido mucho sobre los astros, las fases de la luna, el sol y los cometas, pero lo que más les apasiona es el estudio de las rocas y los minerales, a los que dedican la mayor parte de su tiempo, principalmente porque les interesa conocer de dónde provienen, según la forma, textura y color, así como la utilidad que tienen, como poder contar la historia de la humanidad, saber el origen del talco o las piedras preciosas.
“Poder compartir estos conocimientos con otros compañeros me parece muy interesante, sobre todo, porque a veces uno no sabe de dónde vienen las cosas que usa en la vida diaria, y muchas de ellas provienen de rocas como la que se usan para quitarse las asperezas de los pies, el talco, o los diamantes, el ámbar y también los fósiles, que nos cuentan la historia de la humanidad”, comenta Johan Zamora.
Al final de la jornada el balance no podía ser otro que la satisfacción y agradecimiento de los estudiantes del Colegio Ciudad de Bogotá, que vieron superadas todas las expectativas con las que llegaron, e incluso tuvieron tiempo para subir a la cúpula y observar por el gran telescopio del Colegio. Y, aunque su fortaleza es la programación, en muchos quedó sembrada la inquietud de poder aplicarla también en el campo de la Astronomía.
Como lo expresó el profesor Maximiliano Alzate, lo más importante es que este grupo de estudiantes de su colegio tienen un futuro diferente a cualquier otro de la misma localidad, porque van a ir a la universidad y explorar muchos campos. “Ellos serán los viajeros del futuro, conquistarán a Marte y otros sistemas solares y el compromiso de los maestros y el de toda la comunidad es ayudarles a cumplir sus sueños”.
Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos.
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