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Dic
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Calidad: el sello de la educación de Bogotá en 2018

Calidad: el sello de la educación de Bogotá en 2018

El gobierno de Enrique Peñalosa logró este año una disminución histórica de la deserción y del analfabetismo y triplicó la cobertura de estudiantes en jornada única.

Con la inversión más grande de la historia, que asciende a los 15 billones de pesos, el gobierno de Enrique Peñalosa tiene en marcha una apuesta integral por la calidad educativa que se materializa con resultados.

Hoy, la capital es líder en la implementación de la ley de atención integral a la primera infancia; se sitúa entre las mejores en los resultados de pruebas Saber y el Índice Sintético de Calidad Educativa y es la que más aporta a la meta nacional de niñas y niños en jornada única.

Además, con un proceso de búsqueda casa a casa que ha permitido el retorno de 9 mil personas a las aulas y que 16 mil no dejaran sus estudios, Bogotá alcanzó una reducción histórica de la deserción escolar, pasando de 3,6 % en 2008 al 1,6 % en 2017, y de la tasa de analfabetismo, la cual está en 1.2 % según la última encuesta multipropósito para la ciudad.

El reto es transformar a Bogotá para siempre. Convertirla en una ciudad educadora: una que potencia los talentos, capacidades e intereses en todas las dimensiones (intelectual, corporal, afectiva, personal-social, creativa, entre otros) de las personas y que contribuye a alcanzar la felicidad de todos en su condición de individuos, miembros de familia y de la sociedad.

¿Cómo lo estamos logrando? Conozca los detalles en las voces de los protagonistas.

La diversidad se potencia y comparte

En los 385 colegios del Distrito, pero también en cárceles, hospitales, casas refugio para víctimas de diferentes violencias y hasta en los campamentos de migrantes: en 2018, el gobierno de Enrique Peñalosa garantizó educación de calidad a más de 780 mil personas de todas las edades y condiciones.

Entre ellas, 120 mil con necesidades educativas especiales o población vulnerable (estudiantes con discapacidad, víctimas de violencias y del conflicto, con talentos excepcionales, en aulas hospitalarias, adultos y población venezolana entre otros), a quienes el Distrito atiende integralmente con modelos flexibles y/o enfoque diferencial. 

Astrid Tunubalá tiene 8 años, está en 3º y pertenece a la comunidad indígena misak o guambiana. Está vestida con su ruana violeta y su falda y sombrero negros, el traje típico de su comunidad que utiliza en ocasiones especiales como la de hoy, donde compartirá con sus compañeros un poema en su lengua nativa. 

A su lado está Héctor, un pequeño venezolano que espera con emoción el momento de salir a mostrar el baile que ha preparado con su profesora Ivonne Medina. Su autismo no es limitante para compartir con sus compañeros su pasión por la danza que, desde que llegó al colegio Antonio Van Uden de Fontibón, ha podido explorar y mejorar día tras día.

Todo esto ocurre gracias a ‘Aprendiendo juntos’, el proyecto que 12 maestras de este colegio crearon para generar un ambiente pedagógico en el que prime la interculturalidad y el reconocimiento positivo de la diversidad étnica y de las habilidades cognitivas y motoras de sus estudiantes.

“Si desde pequeños entendiéramos que una persona no vale menos, no es inferior ni debe caerme mal por el hecho de que piense diferente o tenga otras creencias, tradiciones o color de piel, sería más sencillo comprender en nuestra vida de adultos que, en un mundo tan diverso como el nuestro, son mucho más las cosas que nos unen, que las que nos separan”, asegura la profesora Luz Elena Cáceres.

“Hace poco más de dos años empezamos a recibir muchos niños con discapacidad, de pueblos indígenas y de otros países como Venezuela – explica la docente Luz Elena -. Entonces, surgió el debate de cómo lograr una inclusión real y efectiva en el aula. Queríamos que los niños no solo se sintieran integrados, sino también queríamos que sus otros compañeros aprendieran a valorar las diferencias”.

‘Aprendiendo juntos’ evidencia los avances de la política de educación inclusiva en Bogotá, que tiene como principio fundamental que la diversidad es una condición inherente al ser humano.

Según datos de la Secretaría de Educación del Distrito, 18.246 niñas, niños, jóvenes y personas adultas con discapacidad cognitiva, física, múltiple, auditiva, visual, sordoceguera, psicosocial o sistémica, entre otras, son atendidas en los colegios públicos de Bogotá. Esto representa un aumento del 33 % con respecto al 2015, cuando se atendían 13.618 estudiantes.

Asimismo, atiende de manera integral y con enfoque diferencial a más de 66 mil víctimas del conflicto, 6.432 miembros de grupos étnicos, 1.088 con capacidades excepcionales y 14.408 estudiantes de zonas rurales, 3.808 niños, niñas y adolescentes migrantes de Venezuela y4.157 pacientes estudiantes en contextos hospitalarios.

Esta diversidad que se respira en las aulas de la capital debe estar acompañada del fortalecimiento de capacidades humanas y saberes esenciales para la vida como comunicar, investigar, crear, vivir juntos, aprender y cuidarse, con experiencias de aprendizaje en áreas como danza, arte, ciencia, matemáticas, lectoescritura, recreación, cultura y deporte.

Una tarea que Bogotá desarrolla a través de la jornada única, la cual se ha ampliado durante el gobierno Peñalosa del 4 al 14 % de la matrícula oficial, convirtiéndose en el ente territorial que más aporta en el país en la implementación de esta estrategia por la calidad.

Oportunidades para todos

María del Carmen Ortiz, una mujer de 70 años oriunda de Tibacuy, Cundinamarca, no sabía leer ni escribir.  Confiesa que se sentía “incomoda porque no podía entender los avisos de los buses o las direcciones en la calle”. Por eso, decidió regresar a la escuela después de más de 60 años.  

Carmen lo logró. Vestida de toga y con un birrete en su cabeza cumplió el sueño de ser bachiller. Ella hace parte de la importante reducción de la tasa de analfabetismo en Bogotá, que pasó del 2 % a1,2 %, superando la meta establecida por la administración distrital de 1,6 %. 

Son los proyectos y acciones mencionadas los que le han permitido a Bogotá avanzar en una educación de calidad para la formación de mejores seres humanos y de ciudadanos pensantes, críticos, analíticos, participativos y transformadores, que sientan, razonen y actúen a favor de una sociedad democrática y en paz.

Una educación de calidad desde la primera infancia

Cero muertes por desnutrición en los últimos dos años, educación inicial con altos estándares de calidad, más experiencias artísticas, mayor promoción de la lactancia materna y más niñas y niños con su esquema de vacunación completo: estos son solo algunos de los logros que confirman que la niñez es la máxima prioridad para el gobierno Peñalosa.

Por esto, destinó 3,5 billones de pesos para garantizar su derecho al desarrollo integral bajo un esquema de trabajo intersectorial entre las secretarías Social, de Educación, Salud y Cultura Recreación y Deporte y sus entidades adscritas, en articulación con el Gobierno Nacional a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF.

Se trata de la Ruta Integral de Atenciones (RIA), que beneficia en la actualidad a más de 182 mil niñas y niños en el Distrito. Su ejecución contempla la articulación efectiva de los diferentes sectores, la cualificación de los servicios para alcanzar altos estándares de calidad y herramientas de planeación y seguimiento para su materialización. Entre ellas, los sistemas de Seguimiento Niño a Niño (propio y universal), el de Monitoreo a las Condiciones de Calidad de la Educación Inicial y el de Valoración del Desarrollo Infantil. 

Como lo explica el alcalde, se trata de una iniciativa que cambia vidas con hechos concretos. “El DANE proyectó una población de 728.316 niños y niñas de 0 a 5 años para 2017 en Bogotá. Actualmente, atendemos integralmente a más de 182 mil y nuestra meta es llegar a 232.687 niñas y niños al finalizar el gobierno, con lo cual no solo cubriremos la totalidad de la población vulnerable, sino que aumentaremos en un 18,6 % la atención alcanzada hasta 2015”, enfatiza el mandatario capitalino.

Con esta política de atención integral desde la preconcepción y hasta los 5 años y 11 meses, Bogotá ciudad pionera en el país en acoger plenamente las disposiciones de la Ley 1804 ‘De Cero a Siempre’ y la única que ofrece 28 atenciones priorizadas a la primera infancia en alimentación y nutrición, salud, educación, cultura y acompañamiento a familias y cuidadores, entre otras.

Sueños que se cumplen

William Pérez Alarcón, rector del colegio Rodolfo Llinás de Engativá, no puede ocultar su emoción y orgullo. Acaba de bajar de la tarima de ‘La Noche de los Mejores de Bogotá’, en la que la capital reconoce a quienes de manera incasable construyen, día a día, una educación oficial de calidad.

Tras recibir los aplausos y el cariño de sus colegas, el rector se lleva a la institución educativa que lidera tres galardones: el segundo lugar por desempeño en las Pruebas Saber 11 (con un promedio de 60,322), el segundo lugar por rendimiento académico en Pruebas Saber 3°, 5° y 9° y el primer lugar porrendimiento académico en Pruebas Saber 11° - ingles (63,82 puntos).

“Desde hace cinco años estamos obteniendo reconocimientos de este tipo, hemos ascendido varios puntos en el promedio general y, sin lugar a dudas, es fruto de un conjunto de esfuerzos: talento humano, organización pedagógica, exigencia académica con amor y acompañamiento integral a los jóvenes para que superen sus dificultades”.

Este no es un resultado aislado del Rodolfo Llinás. Deacuerdo con la información entregada por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), con una media de 272,2 para 2018, Bogotá registra promedios más altos en todas las áreas del conocimientoevaluadas en las pruebas Saber que los logrados por estudiantes de ciudades como Manizales, Cali, Barranquilla, Medellín y Cartagena.

Además, durante este gobierno, aumentó el porcentaje de colegios distritales con resultados sobresalientes (B, A y A+) pasando de 74,6 % en 2015 a 84,1 % en 2018.

Es decir, la ciudad tiene cada vez más jóvenes mejor preparados. Una de ella es María Paula Cárdenas, entre los mejores bachilleres del Distrito y estudiante del colegio Rodolfo Llinás, quien se visualiza como una exitosa ingeniera industrial.

Aunque asegura que no es fácil lograr la excelencia académica, esta joven tiene claro que el esfuerzo y la dedicación siempre van de la mano con la educación. Su mensaje: “hay que luchar para alcanzar los sueños”.

Y para acompañarlos, Bogotá implementa en 274 colegios oficiales el programa Desarrollo integral de la educación media con el que, además de ofrecer orientación socio ocupacional con la estrategia ‘Yo puedo ser’, la ciudad trabaja para fortalecer las competencias básicas y socioemocionales de los estudiantes y promover su tránsito a la educación superior.

A través de la ampliación de la jornada escolar entre 8 y 12 horas semanales y con el acompañamiento de Instituciones de Educación Superior, del SENA (o de ambas en algunos casos), jóvenes de grados 10º y 11º profundizan en áreas como Matemáticas, Ingeniería y Tecnologías de la Comunicación; Ciencias Administrativas y Económicas; Artes y Diseño; Lenguas y Humanidades; Ciencias Naturales (Biología, Física, Química), y Educación Física, Recreación y Deporte. 

El anhelo de María Paula es el que comparten miles de estudiantes egresados de los colegios oficiales de la ciudad: ingresar a una universidad, estudiar y ejercer el oficio o profesión que los haga felices.  Y para ellos, el gobierno Peñalosa tiene más oportunidades: Bogotá es una de las ciudades que más promueve el acceso a educación superiorde sus graduados pues, mientras que en la nación 42 de cada 100 estudiantes accedieron en 2017, en Bogotá lo hicieron 54 de cada 100.

Para alcanzar este logro, se destinaron más de más de 174 mil millones de pesos para apoyar el acceso a programas técnicos, tecnológicos y profesionales de los estudiantes, priorizando a poblaciones vulnerables y de estratos 1, 2 y 3. A la fecha, 14.893jóvenes se han beneficiado de este portafolio de oportunidades.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos