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Sep
21

Familias y docentes: ¡A eliminar prejuicios para sembrar paz!

Familias y docentes: ¡A eliminar prejuicios para sembrar paz!

Manuel Muñoz, fundador y director del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, explicó en el marco del Foro Educativo Distrital 2018 cuáles son los retos de una ciudad capital y diversa como Bogotá para que la escuela sea escenario de construcción de paz.

La administración de Enrique Peñalosa tiene claro que si las nuevas generaciones se forman en una escuela que respete y acepte la diversidad, nuestras niñas y niños aprenderán a relacionarse y convivir para construir una sociedad que se enriquece desde la pluralidad.

El anterior fue punto de discusión central durante el panel ‘Paz, educación y desarrollo’ del Foro Educativo Distrital 2018 que, en esta oportunidad, contó con la participación de expertos como Susan Sheridan, Carlos Herrera, Jorge Echeverry Tamayo y Manuel Muñoz.

Los panelistas abordaron cuestionamientos como ¿cuáles son los retos de una ciudad capital diversa como Bogotá para que la escuela sea un escenario de construcción de paz? O ¿Cómo brindar una mejor atención educativa a la diversidad?

Para enriquecer y dar continuidad a este debate, la Secretaría de Educación del Distrito conversó con el doctor en Educación Manuel Muñoz, fundador y director del Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali quien, en departamentos como Cauca, Nariño y Cesar, ha sido facilitador de diálogos entre comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y el Estado.

Esta es la propuesta del filósofo para enseñarles a las nuevas generaciones a “acoger al otro en las aulas, generar transformaciones colectivas y evitar un nuevo ciclo de violencia armada en Colombia”.

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Escribir juntos una nueva historia

La multiculturalidad de Bogotá se evidencia en la escuela pública, donde conviven estudiantes de diferentes estratos sociales, orígenes étnicos-raciales, capacidades y/o talentos excepcionales, orientaciones sexuales, entre otros. Para Manuel Muñoz, es esta heterogeneidad la que brinda riqueza, la cual debe ser aprovechada en beneficio de la formación académica y personal de cada niña y niño. “La educación es pluralidad y encuentro”, afirma.

Según el investigador, el escenario diverso de la educación tiene un rol decisivo en la actualidad, dado que nuestro país debe enfocar sus esfuerzos en el posconflicto, para ‘pasar la página’ y evitar nuevos ciclos de violencia armada.

“Los conflictos son inevitables y naturales, pero la violencia no. Se trata entonces de resolver esos conflictos sin recurrir la violencia, entre esas la violencia simbólica, que hace que excluyamos al otro por ser diferente”, puntualiza Muñoz.

De acuerdo con el doctor en Educación de la Universidad de Barcelona, la tarea es clara para familias y docentes: “No heredarles prejuicios a nuestros hijos y nietos”. Si, por ejemplo, los adultos no acogen a una persona afrodescendiente o a un estudiante con discapacidad, “les heredaremos y multiplicaremos las violencias simbólicas a los más pequeños”.

Pese a que es un proceso que toma años, madres, padres, docentes y orientadores pueden apostarle a una escuela que visibilice y comparta la diversidad. 

“Tenemos que sembrar futuro con desarrollo sostenible, incluyente y multicultural. Atender las diferencias debe ser un trabajo colaborativo porque no existen transformaciones individuales”, continúa el experto.

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Escuela en Bogotá, un espacio plural para soñar nuevas realidades

Contar con docentes que día a día innoven en su quehacer, que busquen acercar a sus estudiantes a orillas diferentes a las propias para generar una educación más inclusiva, son otros de los desafíos que Muñoz plantea para Bogotá.

Para llevarlo a la práctica, “lo más importante es un modelo pedagógico que incluya la comunicación y la consistencia para inspirar a nuestros maestros. Que ellos recuerden que su labor es de vocación amorosa. De esta manera, logramos cohesión en la educación y discusiones sin violencia”, asegura el director del Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

Finalmente, Muñoz concluye que “Bogotá es el espejo de Colombia y puede ser muy buen referente para otras regiones si esa pluralidad y diversidad que se ve en las instituciones educativas es punto de encuentro para múltiples actores. El Distrito está en ese camino de brindar métodos elásticos que permitan la interacción con el otro para generar grandes colaboraciones, no solo para la educación, sino para la paz de nuestras nuevas generaciones”.

Cabe recordar que en el marco de la construcción de la política de Educación Inclusiva de Bogotá, la Secretaría de Educación diseña un modelo de atención educativa integral y brinda acompañamiento a los niveles central, local e institucional, con el propósito de fortalecer las políticas, cultura y prácticas inclusivas en la prestación de los servicios de apoyo pedagógico en el contexto escolar.

El desafío fundamental también está en continuar trabajando por la dignificación de las personas, a partir de la construcción de una cultura tolerante que en la cotidianidad de la escuela reconoce, respeta la diferencia Y, y lo más importante: comprende que todos, independientemente de las características y condiciones, tienen los mismos derechos.

Porque una ciudad educadora, inclusiva y rural es una Bogotá Mejor para Todos.