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Ago
21

“En San Cristóbal somos uno, somos todos”

“En San Cristóbal somos uno, somos todos”

Colegios oficiales y privados se dieron cita para intercambiar experiencias, ideas y sentires en el Foro Educativo Local 2018. La educación inclusiva y rural fueron el centro del diálogo.

El auditorio del colegio Salesiano Juan del Rizzo, ubicado en la reconocida plaza del 20 de Julio, fue el escenario para albergar a maestros, estudiantes y representantes de las comunidades de los colegios oficiales y privados de la localidad de San Cristóbal, para abrir la reflexión y el intercambio de buenas prácticas de educación inclusiva y rural.

Bajo el lema ‘San Cristóbal somos uno, somos todos’ se llevó a cabo el Foro Educativo Local 2018, donde más  de 700 miembros de las comunidades educativas de la localidad cuarta se sentaron a dialogar y a intercambiar experiencias en torno a la construcción de una ciudad educadora, inclusiva y rural, que reconoce, respeta y aprovecha la diversidad cultural, étnica y física en las aulas y en las comunidades.

Los avances y retos que tienen estos dos temas, prioritarios para el gobierno ‘Bogotá Mejor para Todos’ que actualmente avanza en la construcción de políticas para reducir las brechas de acceso, bienestar y calidad de las poblaciones históricamente excluidas, se pusieron sobre la mesa en este espacio  pedagógico en donde se socializaron 14 experiencias significativas en las que estudiantes y maestros llevan a la realidad la educación inclusiva y rural en una localidad rica en poblaciones y diversidad.

“Empatía y gratitud son dos conceptos transversales a la educación inclusiva y rural, porque no podemos hablar de inclusión sin empatía, elemento fundamental para entender que todos somos distintos y que tenemos necesidades diferentes. Justamente eso es lo que buscamos con estos espacios y con todos los esfuerzos que hace la entidad, los directivos, los maestros y las familias, resignificar los imaginarios de la educación rural e inclusiva”, destacó Ana Consuelo Suárez, directora local de Educación de San Cristóbal.

Tras el discurso de apertura, el grupo musical de la Fundación para niños ciegos Juan Antonio Pardo Ospina, que se dedica a potenciar el talento y el desarrollo de habilidades de niñas y niños con discapacidad visual, deleitaron al público con su revista de música colombiana con instrumentos ancestrales y le dejaron un valioso mensaje a los asistentes: “cuando se unen las entidades, los docentes y las familias, se puede potenciar el desarrollo de personas”.

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San Cristóbal, localidad rica en diversidad social

Según la directora Suárez, en San Cristóbal se atienden a estudiantes afrodescendientes, raizales, indígenas, adultos en extra edad, víctimas del conflicto armado, estudiantes con largas incapacidades médicas, con talentos excepcionales, tanto en la zona urbana como la rural, ya que San Cristóbal, como lo reiteran sus habitantes, es una localidad de gran diversidad social.

Diversidad que confluye en las 35 instituciones educativas oficiales que acogen con compromiso y dedicación a las diferentes poblaciones.

Proyectos de etnoeducación para vincular los saberes ancestrales de las poblaciones indígenas, estrategias de educación con enfoque diferencial para atender a estudiantes con discapacidades físicas y del aprendizaje, e iniciativas para propiciar el desarrollo social y agropecuario de las zonas rurales, se llevan a cabo todos los días en las aulas oficiales con maestros, estudiantes y directivos que le ponen empeño y creatividad para que la educación sea verdaderamente inclusiva.

Iniciativas como la del colegio José Joaquín Castro que acoge a niñas, niños y adolescentes del pueblo eperara, que logró no solo la aceptación y el reconocimiento social de sus miembros, sino que también vinculó los saberes ancestrales, su lengua y su cultura en varios ámbitos de la vida institucional.

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“El proceso ha llevado a que nuestros niños reflexionen y se den cuenta de que son tan importantes y valen tanto como los demás. Cuando empezamos el proyecto en 2016 nuestros niños no se reconocían, se avergonzaban de su raza, pero gracias al proceso, a los docentes, a la Secretaría de Educación, esto se transformó y ahora tenemos una educación intercultural en el colegio. Así preservamos nuestros saberes, nuestra cultura y la compartimos con los estudiantes de acá para que también aprendan”, comentó Elver Ismare, miembro de la comunidad eperara y facilitador de los procesos pedagógicos con los estudiantes en la institución.

Cuando de inclusión educativa y rural en la localidad de San Cristóbal se trata, necesariamente hay que hablar del profesor Hammes Garavito y su iniciativa para promover el cuidado del medio ambiente, la protección de los cerros orientales, la limpieza del río Fucha y la creación de una cultura ‘amigable’ con la naturaleza, con sus estudiantes del colegio José Félix Restrepo.

“Cuando tenía 10 años le pregunté a mi abuelita por qué no firmaba los documentos y me dijo que no sabía leer. Me dijo que, como era negra y era mujer, no le habían enseñado. Ahí yo decidí que me iba a convertir en docente porque para mí la educación es el mejor camino para acoger a todos, la mejor forma de aprovechar la diversidad y la riqueza. Y, justamente, en la localidad tenemos colegios ricos en diversidad social y eso es lo que buscamos desde la pedagogía, potenciar esa diversidad, esos talentos que tienen nuestros estudiantes tan diferentes y tan particulares para empoderarlos y para que le aporten a la ciudad”, destacó el maestro.

Estrategias e iniciativas que abordan la diferencia desde diferentes ámbitos, el artístico, el lúdico y el científico, todo en función de abrirle espacio a las diferentes poblaciones en los procesos educativos y de hacer de la diversidad y la diferencia un motor de cambio y de desarrollo.

Como sucede en el colegio La Belleza – Los Libertadores, donde hicieron de la gastronomía una excusa para aprender historia, geografía y para reconocer la diversidad cultural de los miembros de la comunidad educativa.

“En nuestro proyecto aprendemos de otras regiones del país a partir de la comida y la cultura. Uno no se imagina todo lo que hay detrás de un plato típico: hay historia, hay cultura, hay formas de ver el mundo y ha sido un proceso muy chévere porque probando diferentes platos nos dimos cuenta que había gente de todas las regiones en nuestro colegio y ni siquiera sabíamos”, destacó Lina Gómez, estudiante de la institución.

Los foros locales son los escenarios preparatorios para el Foro Educativo Distrital 2018 ‘Bogotá ciudad educadora, inclusiva y rural’, que se realizará el 6 y 7 de septiembre en el colegio Quiroga Alianza de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

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Porque una ciudad educadora, inclusiva y rural es una Bogotá mejor para todos.