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Sep
04

En Bosa la diversidad se vive, se siente y se hace realidad

En Bosa la diversidad se vive, se siente y se hace realidad

Con la participación de 87 colegios oficiales y 33 privados, la localidad séptima celebró su Foro Educativo Local, un espacio donde la diversidad, la ruralidad y la inclusión fueron protagonistas.

Cerca de 500 personas entre estudiantes, docentes y demás miembros de las comunidades educativas de Bosa, se dieron cita en el colegio Claretiano donde reflexionaron y compartieron las experiencias pedagógicas que le apuntan a la construcción de una educación donde todos, sin importar su raza, identidad, género o condición, tengan espacio.

“El 20 % de nuestros estudiantes tienen alguna discapacidad, por eso para nosotros la inclusión es un tema fundamental. Aquí las aulas son el espacio ideal para encontrarnos en la diferencia. No se trata de ser iguales sino de tener el derecho a ser diferentes”, señaló Fabián Darío Contreras Lasso, director Local de Educación de Bosa.

Este encuentro, que contó con la presencia del alcalde Local, Javier Alba Grimaldos, inició con un conversatorio donde miembros de las comunidades educativas de la localidad y expertos de diferentes áreas, discutieron, analizaron e intercambiaron experiencias alrededor de la construcción y enriquecimiento de Bogotá como ciudad educadora, inclusiva y el reconocimiento de la incidencia de la ruralidad en el contexto urbano.

Carlos Augusto Rodríguez, rector del colegio José Francisco Socarrás, moderó este diálogo que contó con la participación de Ricardo Ladino, rector del colegio Nuevo Chile; José Mena de la Dirección de Asuntos Étnicos y Afrocolombianos de la Secretaría de Gobierno; Fabiola Cárdenas, rectora del colegio Kimy Pernia y Juan Carlos Quintero, del Consejo Local de Discapacidad.

“Teniendo en cuenta que nuestra localidad ha ido evolucionando de un contexto netamente rural a una localidad en expansión urbana y social, es necesario reflexionar sobre la incidencia que tienen sobre el panorama educativo las dinámicas de las diferentes poblaciones que hacen presencia en la localidad, la amplia diversidad del contexto y cómo, partiendo desde el reconocimiento de esa diferencia, podemos enriquecer el devenir educativo local”, comentó uno de los participantes del conversatorio.

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En las aulas y comunidades de Bosa se vive y se siente la diversidad

Tras las presentaciones artísticas como la de los estudiantes de las Aulas de Apoyo Pedagógico del colegio Nuevo Chile, el turno en el escenario fue para las experiencias pedagógicas en educación inclusiva y ruralidad de las comunidades e instituciones de esta localidad que se autodenomina ‘inclusiva, rural y orgullosamente diversa’.

Dentro de estas experiencias, se encuentra el proyecto ‘La Jugarreta’ del colegio El Porvenir, que nació con el objetivo de generar espacios entre familias, docentes y estudiantes de primaria a través de juegos tradicionales colombianos.

“A través de los juegos tradicionales como la rana, el yermis y las canicas, trabajamos diferentes habilidades con los estudiantes de manera transversal e involucrando varias áreas del conocimiento. Por ejemplo, al grupo que está viendo matemáticas le adaptamos los juegos para trabajar las habilidades propias del área. Hacemos cubos matemáticos con cubetas de huevos donde los estudiantes lanzan las canicas y cada cubo tiene un valor diferente, entonces ellos deben ir sumando, restando o haciendo las operaciones que corresponda”, destacó la docente Laura Rincón, una de las líderes del proyecto.

“Además de darles una aproximación al conocimiento diferente y lúdica a los niños, esta actividad ha permitido vincular a niños con necesidades educativas especiales y a las familias de los estudiantes que, en este espacio, se sienten reconocidos y su conocimiento es valorado. Involucramos también a los abuelitos, a los cuidadores y utilizamos elementos reciclados para fabricar nuestro material didáctico”, finalizó la maestra.

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Otras de esas experiencias inspiradoras e innovadoras que se presentaron fue la del colegio Carlos Pizarro León Gómez y su Casa Cultural Pacha Mama. Este proyecto lleva 3 años en la institución educativa y ha logrado hacer del arte su principal herramienta para resignificar espacios donde antes predominaba el conflicto y, también, ha creado un lugar donde todos tienen espacio y se sienten libres de expresarse tal y como son.

“Iniciamos con una intervención a un espacio cerca del colegio que estaba ‘en conflicto’, un lugar donde había consumo y violencia. Allá llegamos con una actividad cultural con hip hop, circo, música, emisora escolar e involucramos a los artistas y a los jóvenes del barrio. De este proceso salió un festival de talentos, un grupo de teatro y varias iniciativas que le apuntan a eso: a potenciar el talento como un eje que permite que el ser humano se desarrolle, se sienta incluido y reconocido. Así nació este colectivo que ya hace parte de la jornada extendida en el colegio y donde participa todo el colegio”, explica el profesor Andrés Baracaldo, líder de este proyecto.

Con 6 docentes que dictan música, teatro, danza y educación ambiental, 120 estudiantes entre los 10 y 20 años, 10 estudiantes líderes que se han convertido en talleristas para sus mismos compañeros de clase y diferentes artistas pertenecientes a la comunidad de Bosa que los fines de semana comparten su talento con los alumnos del colegio Carlos Pizarro León Gómez, la casa cultura Pacha Mama ha traspasado las fronteras de la escuela para demostrar que, en su colegio y en su barrio, la paz, la tolerancia y la sana convivencia pueden coexistir en la infinidad de matices que tiene la diversidad.

“Todos tenemos diferentes orígenes y experiencias muy distintas, pero eso jamás ha sido un impedimento para construir juntos un proyecto como Pachamama donde todos, desde nuestra diversidad, somos iguales”, concluye el profe Andrés, un convencido de que sí posible trabajar por una educación inclusiva, diversa y mejor para todos. 

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