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Jul
14

Colegio oficial de Bogotá participa en el concurso de bandas más prestigioso del mundo

Colegio oficial de Bogotá participa en el concurso de bandas más prestigioso del mundo

La banda de marcha del colegio Clemencia de Caycedo, de la localidad de Rafael Uribe Uribe, es la única banda de marcha escolar latinoamericana invitada al WMC Kerkrade en Holanda. Un logro posible gracias a la Jornada Única y Extendida de Bogotá.

Cada cuatro años, como los mundiales de fútbol, en Holanda se realiza el festival de bandas más prestigioso del planeta: el World Music Contest (WMC). Y este año, en su edición 18, la única banda de marcha escolar latinoamericana invitada es la del colegio público de Bogotá Clemencia de Caycedo.

Con la emoción y expectativa de un aprendiz que se ve a medir con los mejores, María Isabel Moreno, de 16 años e intérprete de la marimba y el saxofón, alista las maletas para conquistar el viejo continente con su música.

“La banda es mi válvula de escape de la cotidianidad. Aquí puedo soñar, expresarme, crecer como artista. Aquí aprendí todo lo que sé sobre música y que podamos mostrarles a personas de otros países lo que hacemos, me llena de orgullo. Eso nos demuestra que tanto esfuerzo y disciplina ha valido la pena”, dice María Isabel, una de las 47 estudiantes que viajará a Holanda el próximo 15 de julio gracias al apoyo de la Secretaría de Educación del Distrito, los organizadores del WCM y los padres de la familia.

Bajo la batuta del profesor Guillermo Alfonso Forero, esta agrupación cautivó a los organizadores del este evento por su alto nivel técnico e interpretativo, producto de un arduo proceso formativo que nació en el marco de la Jornada Única y Extendida de Bogotá, la apuesta del gobierno distrital para ofrecer a los estudiantes más oportunidades de aprendizaje y formación integral para potenciar sus habilidades en deporte, arte, ciencia, investigación, entre otras.

Dentro de las diversas experiencias pedagógicas que brinda esta estrategia del uso del tiempo escolar a los estudiantes del sistema educativo oficial, se encuentran los centros de interés de Bandas de Marcha. 4.435 niñas, niños y jóvenes de 40 colegios oficiales participan en ellos, en donde disfrutan y viven la música como medio de expresión, sentido de pertenencia, cultura de paz, disciplina y comunicación.

Gracias a este proceso, la Banda Musical Femenina del colegio Clemencia de Caycedo se medirá con los mejores en el WCM Kerkradem, que reúne a más de 250 bandas y 20 mil participantes. Un hecho que emociona no sólo a esta comunidad educativa sino también a la educación pública de Bogotá porque, tal como lo señala la joven María Isabel, “en los colegios distritales, se aprende y mucho”.

Música para enriquecer el aprendizaje

Todos los sábados, el grupo de instrumentalistas en formación del colegio Clemencia de Caycedo ensaya sin descanso para interpretar a la perfección melodías que se ‘mueven’ al compás de elaboradas coreografías creadas entre el profe Guillermo y las estudiantes.

“Una de las características más enriquecedoras de este proceso, es que aquí creamos juntos. No se trata de la típica relación donde el profesor manda y los estudiantes obedecen. Aquí nos sentamos, proponemos, escuchamos ideas y luego elegimos y creamos el show que queremos presentar”, comenta el profe ‘Memo’, como le dicen de cariño sus pupilas, quien desde que llegó al colegio Clemencia de Caycedo tuvo muy claro su objetivo: formar a la mejor banda de marcha del país para transformar la realidad de sus estudiantes a través de la música.

Y así lo ha hecho. En Colombia existen alrededor de 4 mil bandas de marcha “y nosotros estamos dentro del top 20”, cuenta con orgullo este docente que habla con hechos pues su lista de logros es larga y nutrida.

Representantes en el Campeonato Mundial de Bandas de Marcha en Brasil, campeonas en Santa Marta, Honda y Fusagasugá y triunfadoras durante tres años consecutivos en el premio Cóndor de Oro Bogotá y el Concurso Nacional de Bandas de Marcha de Facatativá, son algunos de los reconocimientos que ha cosechado esta agrupación que, actualmente, forma a 249 estudiantes, en las bandas infantil y juvenil.

“Para este concurso elegimos a las 47 mejores estudiantes de las dos bandas para premiar el compromiso de estas niñas y dejar muy en alto el nombre de nuestro colegio, de Bogotá y de Colombia”, explica Nydia Rivas, rectora de esta institución educativa.

Durante los 20 días que estarán en Holanda, la Banda Musical Femenina del colegio Clemencia de Caycedo tocará en ciudades como Sneek y Volendam de Holanda y Aachen en Alemania. Allí presentarán dos shows, uno compuesto por música pop y otro denominado ‘El tour de las Américas’, donde se entrelaza armónicamente el son de Cuba, los tangos de Argentina, la samba de Brasil, las melodías estadounidenses y, por supuesto, la cumbia de Colombia.

“La idea de este show nació de un ejercicio donde las niñas debían escribir un cuento. Una de ellas contó la historia de un abuelito que, en su viaje de regreso de España a Colombia, se perdía en el continente viajando por Cuba, Argentina, Brasil y Estados Unidos – explica el profe Memo’ -. De allí tomamos la idea de hacer esta selección musical y, para mí, eso es lo más lindo de la Jornada Única y Extendida de Bogotá porque aquí buscamos didácticas disruptivas que nos permiten enriquecer y explorar mejor los procesos pedagógicos de nuestros estudiantes. Sí, un cuento es algo sencillo, pero invita a los estudiantes a explorar en su mente para crear, comprender, comunicar e investigar, infinidad de mundos posibles”.

De este periplo por ‘El tour de Las Américas’, la última canción que la banda del Clemencia de Caycedo interpreta es ‘Colombia tierra querida’. Elección que no es fortuita. “Lo que pasa cuando tocamos esa canción es que se nos eriza la piel y hasta se nos encharcan los ojos”, dice María Isabel emocionada.

Es una sensación única que quieren experimentar en Holanda, porque, como dice esta estudiante, “cuando tocamos no lo hacemos como individuos sino como grupo. Si yo fallo, fallamos todas. Si me caigo yo, nos duele a todas. Y si yo triunfo, triunfamos todas. Este viaje es eso: un premio a las horas de ensayos y sacrificios que hemos invertido. Estoy segura de que habrán valido la pena”, concluye esta joven instrumentista en formación del sistema educativo oficial de Bogotá, quien, junto a sus compañeras, dejará en alto el nombre de su colegio, su ciudad y su país.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos.

Por Paula Fuentes