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Dic
30

Choco lecturas: la experiencia de un colegio donde leer se enseña con amor

Choco lecturas: la experiencia de un colegio donde leer se enseña con amor

En el colegio Agustín Fernández de Usaquén, la profesora Nancy Cardona se dedica a despertar en sus pequeños estudiantes un genuino cariño por el mundo de las letras. Un proyecto que nos enseña la importancia del afecto en el proceso de aprendizaje. En Bogotá, #LeeresVolar

Todos los días, en la clase de la profesora Nancy, algo nuevo y mágico ocurre. Por eso, sus pequeños estudiantes de segundo de primaria, siempre entran corriendo a su salón: para ellos, un día sin ir al colegio significa un día sin total y pura diversión.

“Es que el deber de la escuela es que los niños crezcan rodeados de afecto para que descubran todas las habilidades que tienen. Cuando eso ocurre, asistir al colegio no es una pesadilla, todo lo contrario: es el mejor plan que existe”, dice Nancy Liliana Cardona García, la profesora que con su proyecto ‘Soy feliz: la lectura y la escritura, un arte hecho con amor’, ha despertado en sus 22 estudiantes un genuino y puro amor por el mundo de las letras.

Potenciar en los estudiantes habilidades de lectoescritura y comprensión lectora, utilizando como eje transversal y dinamizador el afecto, para que los niños aprendan y sean felices, es el objetivo principal de este proyecto que tiene lugar en el colegio Agustín Fernández de la localidad de Usaquén.

“Un niño que sabe manejar sus emociones es capaz de relacionarse mejor con el otro y esa relación hace que su comunicación sea asertiva, lo que lo lleva a solucionar mejor los conflictos. Por eso, el afecto es una herramienta muy valiosa en el proceso formativo de los niños que, como docentes de los más pequeños, no debemos dejar de lado”, explica esta docente y sicóloga que diariamente inventa nuevas y novedosas maneras de enseñar.

¡Aquí se aprende con fiestas, choco - lecturas y colores!

Con una sonrisa en los labios y unas largas y negras trenzas que hacen juego con su disfraz de indígena, la profesora Nancy recibe con cariño a sus pequeños estudiantes que también llegan ataviados en coloridas prendas que simulan pelajes de gatos, ratones, lobos, ovejas y una que otra hada encantada o príncipe hechizado.

El motivo de tanta elegancia no es un hecho menor, pues hoy se lleva a cabo la choco lectura del mes, donde los invitados de honor son los adultos.

Poco a poco se va llenando el salón con los padres de familia de los pequeñines que van ubicando a los adultos en el centro del lugar. Rápidamente, la choco – lectura inicia y el maravilloso mundo de los animales cobra vida en la voz de las mamás, papás y docentes que allí se encuentran.

Los niños escuchan atentos, se emocionan, ríen gritan y se sorprenden. Su imaginación vuela a un lugar muy muy lejano y solo regresa cuando los adultos terminan el cuento y sirven un delicioso chocolate caliente con galletas, que toman mientras los pequeños continúan ojeando el cuento que les enseñó sobre mamíferos, aves y peces.

“Cuando hacemos estas actividades todo tiene una intención. Como en ciencias naturales estamos viendo los animales, hoy leímos un cuento que habla de ellos. Esto nos permite que la lectura, la escritura y el afecto sean transversales a todos los campos de conocimiento. Para los niños es un juego, pero cada una de las actividades tiene un fin y cumplen con los contenidos que los niños deben ver”, explica la profesora Nancy.

A la par de las choco lecturas, también están las fiestas de los colores, los matinés, los karaokes y demás actividades que hacen del proceso de aprendizaje de estos pequeños estudiantes una aventura inolvidable.

Familias que leen unidas, crecen en sabiduría

Para que este proceso tenga raíces más sólidas y duraderas, la maestra Nancy también ha vinculado a este proyecto a todas las familias de sus estudiantes, lo que para grandes y pequeños ha hecho más enriquecedora esta experiencia.

Del éxito de este ejercicio da fe Adriana Milena Perico, madre de la pequeña Saray Perico de 7 años.

“La profe nos hace mucho énfasis en que los niños relacionen con alegría el momento de la lectura y eso hemos hecho con Saray. En nuestra casa es un premio leer un cuento y a ella le encanta. Cuando no está leyendo, está cantando porque dice que quiere leer mejor”, asegura Adriana.

Por resultados como este, es que Eduardo Ramírez, rector de esta institución educativa, aplaude proyectos como ‘Soy feliz: la lectura y la escritura, un arte hecho con amor’.

“Esta iniciativa es muy interesante porque demuestra que sí es posible generar nuevas experiencias a partir de procesos pedagógicos que se tienen lugar al interior del aula”, señala el rector que también estuvo presente en la choco lectura del día de hoy.

Continuar integrando colegio y familias alrededor del proceso formativo de los niños, es la premisa de la profesora Nancy Cardona para quien cada día junto a sus pequeños, es una nueva oportunidad de aprender.

“Yo creo que ellos me han enseñado más a mí que yo a ellos. Todos los días, con lo que me preguntan, con sus problemas, con sus logros, me doy cuenta de que todavía no estoy completa, que debo seguir aprendiendo para seguir brindándoles lo mejor de mí. Ser maestro se trata de esto: de tener vocación y hacer las cosas por pasión y no por obligación”, concluye.

Experiencias como la de Nancy y su amor por la lectura, contribuyen al propósito convertir a Bogotá una ciudad educadora que tiene como uno de sus principales retos mejorar los aprendizajes de las niñas, niños y jóvenes en los colegios oficiales potenciando la lectoescritura.

Para esto, y en equipo con la Secretaría de Cultura, avanza en la ciudad el Plan Distrital de Lectura y Escritura ‘Leer es Volar’, que se propone específicamente desde la educación que todas las niñas y niños a los 8 años de edad sepan leer y escribir, y reducir el porcentaje de estudiantes en nivel insuficiente y mínimo en las Pruebas Saber 3º, 5º y 9º.

Asimismo, la ciudad pasará de tener 112 instituciones educativas con bibliotecas escolares a 385. Es decir, la totalidad de los colegios del Distrito contarán con colecciones semilla de ‘Leer es Volar’.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos.

Por Paula Andrea Fuentes

Fotos Juan Pablo Duarte